Saturday, June 28, 2008


Frutales andinos


. PEPINO DULCE
. TOMATE DE ARBOL
. PAPAYO DE ALTURA O CHAMBURU



PEPINO DULCE
(Solanum muricatum)
Nombres botánicos: Solanum muricatum Ait., S. variegatum R. & P., S. pedunculatum Roem & Schult, S. guatemalense Hort.
Familia: Solanáceas.
Nombres comunes: quechua: cahum, xachum; aymara: kachuma; castellano: pepino, pepino dulce (Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia), mataserrano (Perú, regiones central y meridional), peramelón (Canarias); inglés: Peruvian pepino, sweet cucumber, pear melon.



El pepino, S. muricatum, es originario de la región andina, y domesticado desde tiempos prehispánicos; actualmente se le conoce sólo en cultivo. Tanto los nombres en lenguas nativas como las representaciones en diversos objetos de cerámica de las culturas Chimú y Paracas constituyen pruebas de que se trataba de un cultivo de amplia difusión e importancia en esas épocas. No lo fue durante la Colonia y tampoco durante la República. Durante la Colonia, el virrey Melchor de Navarra, conde de la Palata, prohibió el consumo de esta fruta y se le otorgó el repudiable nombre de mataserrano. La voz española pepino podría haber tenido la intención de facilitar la introducción de Cucumis sativus L. (Cucurbitácea), especie conocida también con este nombre, pues desde entonces se produjo una confusión entre las denominaciones. En la costa norte del Perú (valles de Virú y Moche) existe la creencia entre los agricultores de que el consumo de pepinos, después de haber bebido licor, puede causar la muerte. Nombres y creencias han contribuido a que el cultivo de S. muricatum se practique en pequeñas áreas y su producción permanezca en estado incipiente. Esta situación no es la misma en los países donde ha sido introducido. Se conocen cultivos comerciales de técnica avanzada en Chile, Nueva Zelandia y Estados Unidos (California), como resultado de la aceptación de esta fruta en los mercados norteamericano, europeo y japonés.

Usos y aplicaciones

Los frutos de S. muricatum se consumen en estado maduro como fruta refrescante e hidratante tras esfuerzos físicos. Los pastores de Moche y Virú llevan pepinos en la alforja para consumirlos durante las caminatas por el desierto.

Son frutos atractivos a la vista por su color blanco amarillento, con jaspes y rayas longitudinales, purpúreos al estado maduro; son agradables al olfato y al gusto, por su suave aroma típico y sabor ligeramente dulce. Son de escaso valor nutritivo. Sin embargo son reconocidas sus propiedades diuréticas, probablemente por su alto contenido de agua (92 por ciento) y se le atribuye un buen contenido de iodo, razón por la cual se recomiendan contra el bocio. Además contienen 7 por ciento de carbohidratos y vitamina C en una proporción de 29 mg por 100 g.

Descripción botánica

Planta herbácea, muy ramificada y de base leñosa. Follaje abundante, hojas simples o pinnadas (1-3 pares de folíolos), láminas y folíolos elíptico-lanceolados, estrigosos o glabros. Inflorescencia subterminal con pocas flores. Flores pentámeras, cáliz persistente en el fruto, corola actinomorfa de 2 cm de diámetro y color azulado con márgenes blanquecinos. Estambres más cortos que la corola, anteras amarillas conniventes, deshiscentes por poros apicales. El estilo emerge ligeramente por entre las anteras. Fruto ovoide cónico a subesférico, con o sin semillas.

Fenología. Las plantas propagadas por vía vegetativa son de rápido crecimiento, e inician la floración a los 4-5 meses después de la siembra. El ciclo biológico, mediante esta forma de propagación, es el siguiente:

• enraizamiento de las ramas: es muy rápido (10-15 días) en suelo húmedo;

• crecimiento vegetativo: se manifiesta por la abundante emisión de ramas y follaje, y dura 3-3,5 meses;

• floración y fructificación: es abundante por el número de ramas y dura 1,5-2,5 meses;

• estado de postcosecha: es un período de descanso de la planta durante el cual no se emiten ramas ni follaje. Es el momento apropiado para obtener esquejes de propagación y al mismo tiempo podar la planta;

• rebrote: con la presencia de mayor humedad, la planta inicia un nuevo ciclo fenológico.

Las plantas propagadas por semilla son más tardías. A pesar de que la planta es perenne, los agricultores sólo aprovechan dos campañas de fructificación, por la sucesiva disminución de rendimientos y calidad de los frutos.

No se conoce la duración de la vitalidad de las semillas después de que éstas han sido extraídas de los frutos, pero con frecuencia aparecen plántulas en los huertos donde se los cultiva. En laboratorio se han obtenido plántulas incluso después de 15-20 días de desecación de las semillas.

Aspectos ecológicos y fitogeográficos

S. muricatum es una especie tropical, de climas templados, montanos y costeros. En el área andina los cultivos se localizan en los valles interandinos y en las vertientes occidentales, desde los 900 hasta aproximadamente 2 800 m. Estos límites se enmarcan dentro de 24 °C en el límite inferior y 18 °C en el superior, con precipitaciones entre 500 y 800 mm anuales. Las características climáticas descritas corresponden a la parte alta del bosque seco subtropical y del bosque seco montano bajo o a la yunga alta y la quechua del Perú. Los cultivos costeros se practican al sur de los 7° lat. S, durante el otoño e invierno cuando la temperatura oscila entre 21 y 17 °C y la humedad atmosférica aumenta por efecto de las neblinas y garúas.

El cultivo original de S. muricatum se extendió a lo largo de los Andes, desde el sur de Colombia hasta Bolivia y la costa del Perú. Durante la Colonia se introdujo en México y América Central, donde se le conocía como Solanum guatemalense.

Diversidad genética

La especie muestra amplia variabilidad intraespecífica, lo que ha causado la sinonimia antes mencionada. La variación morfológica se evidencia en la división de la lámina foliar (compuesta y simple), pubescencia de tallos y hojas (glabras-estrigosas) y forma, color y consistencia de los frutos. Se ha detectado variación fisiológica en la formación de frutos y semillas, pues hay biotipos que producen frutos después de la polinización y contienen semillas fértiles, y otros que forman frutos partenocárpicos y sin semillas debido al polen estéril.

Las correlaciones entre los caracteres descritos no se han establecido y merecen investigaciones específicas. Se han descrito variedades y formas. Entre las primeras, `Protogenum' se caracteriza por tener hojas compuestas y `Typica' por tener hojas simples. Dentro de esta última se distingue la forma glaberrimum, con hojas glabras.


FIGURA 19
Frutales andinos: A. pepino dulce (Solanum muricatum); A1. flor; A2., A3. frutos; B. tomate de árbol (Cyphomandra betacea); B1. flor; B2. sección del fruto; C. papayo de altura (Carica pubescens); C1. hoja; C2. fruto; C3. sección del fruto.



Especies silvestres relacionadas. Este es un aspecto aún no definido. Investigaciones basadas en cruzamientos interespecíficos, relacionan S. muricatum con S. caripense H. & B. ex Dun., S. tabanoense Correll y S. trachycarpum Bitt & Sodiro. De éstas, la primera es considerada con mayores posibilidades de tal afinidad genética por haberse obtenido híbridos fértiles. De las otras especies existen menos pruebas, pero en el caso de tratarse de S. tabanoense, el origen de S. muricatum podría ser el sur de Colombia y Ecuador, pues ésta es el área de distribución natural de la especie con que se relaciona.

Cultivares conocidos y centros de diversidad. En la sierra de Cajamarca, Perú, se encuentra con regular frecuencia la forma típica de S. muricatum, con frutos subesféricos, de ápice hendido y color verde amarillento con algunos jaspes purpúreos. En la costa peruana se ha encontrado, en cultivos puros y comerciales, la forma glaberrimum, de la cual se distinguen dos cultivares:

`Morado listado': hojas verde oscuro, ramas suberectas y frutos ovoide-cónicos de tamaño variable; mesocarpo amarillento y muy dulce. Son los más apreciados en el mercado.

`Oreja de burro': hojas verde claro, ramas largas, semipostradas, frutos cónicos elongados, grandes o medianos, con poca pigmentación (pepino blanco); mesocarpo blanco arenoso y menos dulce.

La var. `Protogenum' ha sido descrita para Colombia y Ecuador, donde no se conocen cultivares. En la costa norte del Perú se conoce un pepino morado, de forma subesférica y muy dulce. Los agricultores consultados dicen que «se ha perdido».

Es necesario recolectar material vivo en toda el área de distribución de S. muricatum para establecer un banco de germoplasma.

Prácticas de cultivo

La propagación generalizada es por esquejes. La preparación de éstos consiste en escoger las ramas sanas y maduras y cortarlas en una longitud de 30-35 cm; luego se dejan a la sombra por espacio de 2-3 días para que se produzca una ligera deshidratación y se promueva un rápido enraizamiento. El suelo, con suficiente humedad, se prepara arando en surcos. Después de 4-5 días se hace el «aclarado» del surco, que consiste en desterronar más el suelo y profundizar los surcos para una buena infiltración del agua, sin anegar el camellón. La plantación de los esquejes se realiza en húmedo, en el tercio inferior de la costilla del camellón, a 50 cm de distancia entre planta y planta. La distancia entre surcos es de 80 cm.

Las labores culturales consisten en riegos, escardas y aporcado. Los riegos son frecuentes en los primeros días después de la siembra y luego se distancian de acuerdo a las necesidades. Durante la maduración de los frutos se suspenden los riegos. El aporcado se realiza 30-35 días después de la siembra y se aprovecha para enterrar el abono.

En el Perú, S. muricatum es poco cultivado comercialmente y se desconoce el rendimiento por unidad de superficie, así como la extensión dedicada a este cultivo.

Perspectivas de mejora y limitaciones

Las limitaciones en los países de origen están determinadas por:

• la «marginación social» de los frutos, que es causa de su escaso consumo;

• la subutilización de la variabilidad genética;

• la falta de técnicas comerciales de cultivo;

• el trasporte inadecuado de los frutos.

Sin embargo, estas limitaciones no constituyen factores que impidan definitivamente el cultivo extensivo de S. muricatum. Esta es una de las especies nativas que más posibilidades tiene para superar su actual marginación, pudiéndose fácilmente diversificar la disponibilidad de frutos y ampliar las posibilidades de consumo y exportación.

Líneas de investigación

La promoción sostenida del cultivo de S. muricatum debe basarse en un programa de investigación multidisciplinario, que incluya:

• exploraciones botánicas, en el ámbito de la dispersión primaria, que permitan reconocer la amplitud de la variabilidad intraespecífica y definir los centros de diversidad genética;

• investigaciones anatómico-morfológicas, de biología floral y citogenéticas, para interpretar el comportamiento ecofisiológico y la variabilidad genética;

• investigaciones fenológicas y de técnicas agronómicas de cultivo en diferentes áreas ecológicas, para conocer las necesidades nutricionales, de sanidad y las potencialidades de rendimiento.

Las líneas de investigación deben estar orientadas a caracterizar cultivares e implementar un banco de germoplasma.

El uso alterno de la propagación vegetativa y sexual debe ser mejor explotado. La primera sirve para estabilizar las formas varietales y acortar el ciclo biológico, y la segunda para promover la diversidad genética.





TOMATE DE ARBOL
(Cyphomandra betacea)
Nombres botánicos: Cyphomandra betacea (Cav.) Send., C. crassifolia (Ortega) Kuntze, Solanum crassifolium Ortega, S. betacea Cav.
Familia: Solanáceas.
Nombres comunes: castellano: tomate de árbol, berenjena, sachatomate, yuncatomate (Perú), limatomate, tomate de monte, tomate de La Paz (Bolivia, Argentina); inglés: tamarillo, tree tomato.

Es una especie nativa de los Andes cuya domesticación y cultivo son anteriores al descubrimiento de América. A pesar de esta antigüedad, no se conocen nombres en lenguas nativas.

Usos y valor nutritivo

C. betacea se cultiva por sus frutos. Estos constituyen un recurso alimenticio y materia prima potencial para la industria de mermeladas. Los campesinos atribuyen a los frutos propiedades medicinales para aliviar enfermedades respiratorias y combatir la anemia. Los frutos del tomate de árbol contienen niveles adecuados de vitamina A, B6, C, E, además de hierro.

Los frutos se consumen crudos o cocinados; en todos los casos se elimina la cáscara por ser ésta de sabor amargo. En estado maduro, los frutos se comen crudos como fruta. Más frecuente es el consumo en postre de los frutos cocinados en almíbar: se cocinan brevemente los frutos enteros y pedunculados en agua, a fin de que se pueda desprender la cáscara. Luego se prepara la miel con canela y clavo de olor, se agregan los frutos pelados y se dejan hervir hasta tomar una consistencia adecuada.

En estado premaduro y cuando los frutos están tomando la coloración anaranjada, se utilizan en el Perú para preparar una salsa conjuntamente con rocoto (Capsicum pubescens R. & P.). La preparación de ésta consiste en asar los frutos ligeramente a la brasa, lo cual facilita el desprendimiento de la cáscara (epicarpio). Luego se muelen con rocoto y sal. Esta salsa picante se consume como un aperitivo. En los lugares de la sierra donde no se cultiva tomate (Lycopersicon sp.), los frutos de tomate de árbol sirven para preparar guisos, sustituyendo de esta forma a los tomates.

Descripción botánica

Arbolillo de 2-3 m de alto, tallo único, monopodial, ramificado a la altura de 1-1,5 m en dos o tres ramas. En la rama se repite el mismo modelo de ramificación. Hojas cordiformes, de 17-30 cm de largo, 12-19 cm ancho, subcarnosas, suavemente pubescentes en el envés. Inflorescencia caulinar, opuesta a la hoja. Flores de 1,4 cm de longitud, cáliz persistente en el fruto, corola blanco-rosada, rotado-campanulada con los ápices reflexos, estambres conniventes, más cortos que la corola, anteras amarillas, dehiscentes por dos poros apicales, estilo emergente entre las anteras. Fruto de 5-7 cm de largo, ovoide, glabro, de color amarillo verdoso a anaranjado con jaspes longitudinales; mesocarpo anaranjado.

Fenología. Al parecer no se han realizado investigaciones para conocer las fases de crecimiento de esta planta. Por esta razón, la descripción fenológica que sigue es una aproximación y el resultado de observaciones de campo e información proporcionada por campesinos. La propagación más frecuente es por semilla, sin embargo también puede hacerse por esquejes.

La planta tiene una vida aproximada de 3-4 años y la floración se inicia 8-10 meses después de la siembra en terreno definitivo. El período de floración comienza simultáneamente con la ramificación del tallo principal. La primera inflorescencia se produce cerca del punto de ramificación del tallo principal, y las siguientes en el extremo de las ramas, cerca de su respectiva ramificación. La floración es continua y el número de inflorescencias está en relación directa con la ramificación de la planta.

La planta es perennifolia y la emisión de hojas es continua. Sin embargo las hojas inferiores caen sucesivamente, quedando el tallo principal y la parte inferior de las ramas desprovistos de hojas.

Aspectos ecológicos y fitogeográficos

C. betacea crece mejor en regiones con temperaturas entre 18-22 °C y precipitaciones de 600-800 mm anuales. Estas características climáticas se presentan en los Andes a altitudes medias (1 800-2 800 m). Observaciones en huertos familiares demuestran que las plantas crecen mejor en asociación con árboles (Erythrina edulis, Juglans neotropica), donde se ha formado un microclima más húmedo, con menor deshidratación del suelo y donde la luz es difusa. Las plantas de tomate de árbol no soportan bajas temperaturas (heladas). Las altas temperaturas también afectan a la floración y fructificación, al igual que las sequías prolongadas.

C. betacea se cultiva esporádicamente desde México y las Antillas hasta Argentina. No se conocen poblaciones silvestres, y se presume que su domesticación es reciente. El cultivo se extiende a áreas subtropicales, como Nueva Zelandia, donde está muy avanzado, al sur de Europa, y en áreas tropicales de otros continentes, a India y el sureste de Asia.

Diversidad genética

Se conoce únicamente en estado cultivado. Las poblaciones muestran variabilidad en la pigmentación del follaje tierno; color, forma y espesor del mesocarpo del fruto. Algunas tienen en el mesocarpo grupos de células silicosas, lo cual disminuye la calidad de los frutos. Según los agricultores, el color del follaje verde amarillento está relacionado con la producción de frutos amarillentos, y el follaje verde purpúreo con la producción de frutos anaranjado-rojos. La forma de los frutos varía de subesféricos a ovoides con ápice un poco agudo. Investigaciones en este aspecto son necesarias para dilucidar la amplitud de la variabilidad y las relaciones fitogenéticas con especies silvestres.

Especies relacionadas. Hay unas 50 especies de Cyphomandra que se encuentran desde el sur de México hasta Argentina. Se consideran como especies afines al tomate de árbol C. bolivariensis y C. hartwegii. Esta última produce frutos comestibles, se cultiva esporádicamente y ha sido usada como patrón para injerto. Otra especie de frutos comestibles, C. cajanumensis, o casana, originaria de Ecuador, se cultiva en Nueva Zelandia.

Prácticas de cultivo

El cultivo comercial de C. betacea es incipiente, a pesar de que su cultivo es frecuente en los huertos de las casas rurales y urbanas. En éstos se cultivan muy pocas plantas (2-4) para consumo familiar y sólo ocasionalmente se expende en los mercados locales.

Las técnicas de cultivo se basan en la propagación por semillas y por esta razón el cultivo tiene dos fases:

Almácigo. Las semillas extraídas de frutos maduros se dejan secar por 10-15 días al ambiente y luego se colocan en un almácigo. Demoran 30 días para germinar y cuando las plantas tienen 15-20 cm de alto (3 ó 4 hojas) se trasplantan a terreno definitivo.

Siembra. Considerando que las plantas se cultivan en huertos, donde no existe una plantación regular, no se tiene información sobre la profundidad de siembra, distancia entre plantas, ni sobre las labores culturales y sanitarias.

El cultivo basado en la propagación vegetativa es muy poco conocido. Se informa que en Colombia se cultiva por estacas, que deben tener de 20-30 cm y que enraízan después de 30 días de su plantación quedando así aptas para ser sembradas en el terreno definitivo. En Cajamarca, Perú, se conoce, como experiencia singular de un agricultor, un caso de propagación por estacas.

Perspectivas de mejora y limitaciones

El cultivo de C. betacea es promisorio y debe ser objeto de investigación y experimentación en cultivos comerciales que permitan generar tecnologías aplicables.

Las limitaciones de C. betacea están determinadas por el estado tradicional del cultivo, antes que por las características de la planta. El estado actual se caracteriza por:

• falta de identificación de cultivares;

• ausencia de técnicas de cultivo a nivel comercial y de manejo de las plantas (técnicas de poda y regeneración de plantas);

• cultivo limitado a huertos familiares;

• presencia de enfermedades micóticas (oidiosis) y plagas de insectos que atacan a las hojas.

Se ha detectado que la especie no es muy estable en las características obtenidas por selección, como color, tamaño, dulzura de los frutos y rendimientos. Sin embargo, es necesario reconocer que aquellas características han sido detectadas en cultivares desarrollados fuera del área de dispersión natural (Nueva Zelandia) donde pueden haber influido factores ecológicos.

Las perspectivas del tomate de árbol se deducen de la calidad y diversidad de uso de los frutos. La más importante y potencialmente explotable es la trasformación industrial de los frutos en mermeladas. Esta agroindustria promovería el cultivo en mayores extensiones, ampliaría el mercado y se desarrollarían cultivares de mayores rendimientos y de mejor calidad de frutos.

Líneas de investigación

El cultivo intensivo de C. betacea con fines industriales conlleva realizar diversas investigaciones tendentes a obtener una mayor producción. Para ello se recomienda:

• Experimentar la propagación vegetativa mediante el uso de hormonas que aceleren el enraizamiento y activación de yemas. Los resultados podrían adelantar el período de floración.

• Buscar técnicas de poda y activación de yemas durmientes. La eliminación de la dominancia apical a temprana edad origina ramificación a menor altura. Las plantas después del segundo año de vida presentan muchas yemas durmientes en la parte inferior de las ramas y en el tallo principal, las mismas que al activarse formarían ramas nuevas e incrementarían la producción.

• Reconocer la variabilidad genética de la especie en el ámbito de su distribución geográfica natural y de las especies afines, para seleccionar cultivares e intentar obtener
híbridos.

• Investigar la biología floral e identificar el posible papel de los insectos polinizadores.





PAPAYO DE ALTURA O CHAMBURU
(Carica pubescens)
Nombres botánicos: Carica pubescens Linne & Koch, Vasconcellea pubescens A.DC., C. candamarcensis Hook, C. cundinamarcensis J. Linden.
Familia: Caricáceas.
Nombres comunes: chilhuacán, chiglacón, chamburu (Ecuador), chamburu, huanarpu hembra (Perú, Bolivia); castellano: papaya de monte, papaya arequipeña; papaya de altura (Perú, Bolivia), papayuela (Colombia); inglés: mountain papaya.

Carica L. es un género originario de América tropical y subtropical, del que se han descrito 40 especies nativas desde México hasta el norte de Argentina. De éstas, C. papaya L. es la especie que más se cultiva en los trópicos del mundo.

En los Andes, a altitudes donde no se puede cultivar C. papaya, crecen algunas especies de Carica que pueden constituir cultivos promisorios. Entre estas especies está C. pubescens, cultivada en huertos familiares desde Colombia hasta Bolivia. Es probable que esta especie haya sido extraída de los bosques perennifolios andinos y puesta en cultivo en los huertos como planta de adorno y por sus frutos, que en estado maduro se consumen crudos o cocinados. La historia de este frutal andino no es muy conocida, pero es posible que su cultivo sea relativamente reciente, aunque se cultivaba antes de la introducción de C. papaya.

Se puede asumir que la introducción de C. papaya en América del Sur podría haber detenido la evolución del cultivo de C. pubescens y de otras especies relacionadas. La marginación de esta especie también se puede atribuir a la indiferencia de los indígenas andinos y a la falta de estímulos para emprender estudios botánicos, como está ocurriendo con especies de otras familias.

Usos y aplicaciones

C. pubescens es aprovechada principalmente por sus frutos, aunque otras partes de la planta tienen importancia medicinal. Los frutos, en estado maduro, se utilizan en la repostería familiar, en la elaboración de mermeladas y bebidas. La fruta verde hervida o cocida al horno puede consumirse como legumbre. En estado verde constituye un recurso para la obtención de látex. Este, por su contenido de papaína, tiene aceptación en el mercado internacional, para uso en la industria farmacológica y como ablandador de carnes. En el área de mayor cultivo (Colombia, Chile y norte de Ecuador) se utilizan los frutos en el tratamiento de la arterioesclerosis.

En el Perú, en los huertos de Urubamba (Cuzco), a 2 800 m, se han observado plantas mucho más altas, robustas y ramificadas que los biotipos de Cajamarca. Estas características determinan que la producción y el tamaño de los frutos sean mayores, habiéndose contado en una planta adulta hasta 200 frutos. Los frutos se usan para ablandar la carne vacuna dura. Para ello, se extrae el látex, con el cual se frota la carne, que luego se deja reposar por 4-6 horas. Según el conocimiento popular, el látex se aplica contra la micosis cutánea y la verruga plana; también es utilizado como vermífugo, en el tratamiento de la enteritis de los niños en la época de dentición, contra la diabetes y enfermedades hepáticas. Por su efecto proteolítico actúa sobre las células de la superficie epidérmica y sus patógenos.

Descripción botánica

Arbusto de 1-2 m, tallo principal poco ramificado, base ancha con cicatrices foliares conspicuas; apariencia de una pequeña palmera. Hojas pecioladas, pecíolos de 17-34 cm de longitud; lámina dentalobulada, de contorno pentagonal, de 20-26 cm de longitud y 34-40 cm de ancho. Lóbulo medio con 3-5 lobulillos laterales, oblongo-acuminados. Frutos pequeños, de10-15 cm, de color amarillo, con cinco lados. La mayoría de las plantas son dioicas.

Fenología. Existen pocos estudios fenológicos, sobre todo en lo relativo a los aspectos de edad de floración y duración de producción de la planta. Las evaluaciones empíricas indican que las plantas obtenidas por semillas alcanzan su edad de floración a los 10-12 meses y el ciclo biológico termina a los cinco años. El crecimiento es lento y la emisión de follaje es continua, pero las hojas inferiores van cayendo. Se producen muy pocas ramas laterales, excepto cuando se corta la yema principal. Alcanzada la edad de floración, ésta es continua y simultánea con la emisión de hojas.

Los frutos maduros son comidos por aves, las mismas que al perforar el mesocarpo provocan la caída de las semillas. Estas tienen gran capacidad de germinación, sin necesidad de pasar por un período de dormición. Las semillas inician su germinación a los 30 días, habiéndose comprobado un 60 por ciento de germinación.

Aspectos ecológicos y fitogeográficos

Este frutal crece en climas templados a subcálidos. En general, las Caricáceas de altura habitan la zona de bosque seco montano bajo. En los Andes, estas zonas se ubican entre los 2 000-3 000 m según la latitud y corresponden a las zonas agroecológicas de jalca y quechua, en el Perú, con precipitaciones anuales entre 500-1 000 mm. Las temperaturas promedio oscilan entre 12 y 18 °C (22 °C en invierno y a mediodía) y el clima es subhúmedo.

La especie es sensible a las bajas temperaturas del amanecer y al intenso sol del mediodía en el invierno (mayo-septiembre). Estos extremos de temperatura afectan al follaje y a la maduración normal de los frutos. Aunque es necesario hacer mayores comprobaciones, parece recomendable el cultivo en asociación con otros arbustos. Esto se deduce de su buen desempeño en los huertos profundos y con profusa materia orgánica. La planta no soporta sequías prolongadas porque presenta una profusa caída de hojas.

La distribución geográfica de C. pubescens es amplia a lo largo de los Andes. Abarca las vertientes occidentales, orientales y valles interandinos, desde Colombia hasta Bolivia. Crece espontánea en la ceja de monte boliviana junto a otras especies silvestres, y en Colombia como especie de los márgenes de carreteras hasta los límites con el páramo.

Diversidad genética

C. pubescens es una especie bien definida y delimitada en cuanto a sus caracteres morfológicos, aunque éstos tienen variaciones como altura de la planta y ramificaciones; número de lóbulos y pubescencia de las hojas; tamaño y color del fruto, y cantidad del látex. Sin embargo, las diferencias más importantes se observan en las formas sexuales de las plantas. En esta especie, al igual que en C. papaya, existen tres formas sexuales: plantas pistiladas, estaminadas y plantas andromonoicas. Los individuos pistilados y estaminados no responden a los cambios climáticos estacionales, en tanto que los andromonoicos, sexualmente ambivalentes, forman flores femeninas, masculinas y perfectas (hermafroditas) en diferentes proporciones y según las características de la estación.

Es indudable que la variación sexual descrita, unida a la capacidad de formar híbridos con otras especies, otorga la posibilidad de generar nuevas combinaciones e incrementar la variabilidad. Las especies ecuatorianas C. pentagona y C. chrysopetala han sido cambiadas a híbridos interespecíficos. Se ha demostrado que C. pentagona resultó de la hibridación entre C. pubescens y C. stipulata, y que C. chrysopetala es el resultado de la hibridación entre C. pubescens y C. monoica.

En el área geográfica de distribución de C. pubescens no se reconocen cultivares, pero se puede asumir que el mayor centro de diversidad se ubica en el Ecuador y en el norte del Perú. Tampoco se tiene información sobre la organización de un banco de germoplasma de esta especie, que podría evitar la pérdida de cultivares o biotipos, generados por la selección de cultivos y por factores ecológicos.

Prácticas de cultivo

El conocimiento agrícola actual sobre C. pubescens en los Andes es reducido; su cultivo es tradicional y se practica en huertos de casas rurales como planta de adorno y para consumo de frutos a nivel familiar. En cada huerto se cultivan 1-3 plantas y éstas reciben el mismo manejo agrícola que las otras especies de la parcela, por lo que no se puede hablar de técnicas de cultivo específicas para esta especie.

Los campesinos reproducen este frutal por semillas u ocasionalmente por estacas. Se extraen las semillas de los frutos y después de un corto período de secado al ambiente, se hacen germinar en recipientes de arcilla quemada(tiestos) o en envaces que sirven como germinadores. Las plántulas son transplantadas a terreno definitivo cuando tienen 10-15 cm de alto (2-4 hojas). No se han ensayado cultivos puros y por esta razón no se conocel el distanciamiento entre plantas, pero de acuerdo al diámetro de la copa, puede estimarse en 3x3 m.

Los rendimientos por unidad de superficie son desconocidos, pero conteos en plantas de huertos indican que pueden producir 50-60 frutos en un período de creciminto que dura aproximadamente 4 meses.

Pespectivas de mejora y limitaciones

La comercialización de frutos de C.Papaya en los mercados y ciudades de la sierra limita el consumo de los C.pubescens. Se podría afirmar que la población rural consume mayormente estos frutos.Ocacionalmente se ofrecen en mercados e la sierra. Las mejores perspectivas de llevar a esta especie a cultivos comerciales, aún en pequeñas extenciones, son la extracción de látex en estado verde y semi maduro, y la elaboración de productos procesados como jugos y mermeladas.

La monoecia y/o dioecia que se presenta en las especies de Carica de altura (Andes) ha determinado algunas imprecisiones de la delimitación de la especie. Si a esto se añaden las afinidades que existen entre éstas y las posibilidades de generar híbridos interespecíficos, resulta evidente la necesidad de hacer estudios taxonómicos básicos.

Líneas de investigación

Se sugieren las siguientes líneas de investigación:


recolección de material genético y formación de un banco de germoplasma;


revisión taxonómica completa del género;


terminación de estudios etnobotánicos;


estudios de biología floral, formación de frutos, semillas y comportamiento de la variabilidad sexual de las plantas;


cultivos experimentales para definir el comportamiento fenológico y formas de manejo del cultivo;


experimentos de hibridación con otras especies y uso de técnicas de micropropagación.

C. pubescens es una especie con varias opciones que permitirían mejorar e incrementar el estado actual de su cultivo, pero para ello se requieren ulteriores investigaciones. Su incorporación en el marco de los cultivos comerciales y extensivos sería otro factor de desarrollo para las casi agotadas áreas rurales de los Andes.

Bibliografía

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Wweberbauer, A. 1945. El mundo vegetal de los Andes peruanos. Ministerio de Agricultura, Lima. El autor de este capítulo es I. Sánchez Vega (Universidad Nacional de Cajamarca, Cajamarca, Perú).

El autor de este capítulo es I. Sánchez Vega (Universidad Nacional de Cajamarca, Cajamarca, Perú). .

Friday, June 27, 2008

GLACIAR QUE SE DERRITE

Edición Semanal ACTUALIDAD
Cochabamba - Bolivia Revista de Domingo Para Toda La Familia Domingo, 15 de junio de 2008

GLACIAR Nuestro tesoro se derrite

Desastre | Gota a gota, los glaciares bolivianos, al igual que los del resto del mundo, desaparecen. El calentamiento global tiene efectos inmediatos e irreversibles. La única solución es adaptarse a vivir en un planeta “herido”

Observe el fin del mundo con Google, “Vea a la Antártica desaparecer del mapa...”. Lo que al principio parece ser un anuncio sensacionalista, de los muchos que ofrece la red, se convierte en la pantalla en un serio proyecto de cooperación entre Google y el Gobierno británico creado para mostrar las consecuencias inmediatas del calentamiento global. “Sólo al hacer que la gente entienda el impacto que tendrá el cambio climático para ellos mismos y para los demás, se iniciarán medidas para evitar los peores efectos”, explicaba recientemente la ministra de Medio Ambiente de Gran Bretaña, Hilary Brenn, al justificar la iniciativa. ¿Pero para qué remontarnos hasta la Antártica si podemos ser testigos de la desaparición de nuestros propios glaciares? Los Andes tropicales (conformados por Bolivia, Perú y Ecuador) son una de las regiones afectadas claramente por el calentamiento global (ver recuadro), y uno de los ejemplos más notorios es Chacaltaya.

Son cada vez menos los privilegiados que conocieron la que fuera alguna vez la pista de esquí más alta del mundo. Ahora el lugar está desierto y apenas unos montones de nieve recuerdan que alguna vez hubo allí un glaciar. En 1940, la superficie nevada, donde esquiadores intentaban romper marcas internacionales, era de 22 kilómetros cuadrados. Para 2006 apenas quedaba un kilómetro… hoy no hay nada.

Muchos paceños observadores se sorprenden cuando ven que el Illimani, el eterno nevado, muestra cada vez más espacios sin nieve en sus picos. Jamás se pensó que llegaría el momento en que el majestuoso guardián de piedra se secaría, pero es un hecho que Bolivia está perdiendo sus glaciares por el calentamiento global que afecta al planeta, aunque pasa las facturas más caras a los países pobres.

Gota a gota

La concentración de GEI (Gases de Efecto Invernadero) en la atmósfera ha causado un aumento de la temperatura y, principalmente, el elevamiento del nivel del mar, variaciones en las temperaturas y en el régimen de lluvias. Si bien estos efectos pueden no ser percibidos en primera instancia, tienen impacto visible en la biodiversidad, ya que muchas especies no tienen la facultad de adaptarse a los cambios y perecen; en la salud, con el aumento de enfermedades causadas por los desastres naturales, como el dengue y la malaria; en las actividades agrícolas y pecuarias, que se ven afectadas por el cambio climático y la disponibilidad del agua; en los bosques, que al estar secos tienen mayor cantidad de incendios forestales, y en la infraestructura, donde los eventos climáticos extremos, como las inundaciones, arrasan con puentes y carreteras. Pese a esto, puede que el ciudadano común no llegue a percibir aún estos resultados, pero sí afectarán su bolsillo por una fórmula simple: hay una baja de la producción y el más pobre tiene menor poder adquisitivo. En la ciudad de El Alto, una de las más afectadas por la pérdida de los glaciares, cuando sus habitantes sientan la falta de agua, también percibirán el impacto económico.

En 2006, un estudio conducido por el ex vicepresidente del Banco Mundial Nicholas Stern propuso invertir un 1% del producto bruto mundial en mitigar el cambio climático y sugirió que, en caso de no tomarse ninguna medida, los efectos del fenómeno pueden causar una recesión equivalente al 20% del producto bruto mundial. El estudio, aunque inquietante, fue criticado por razones técnicas.

No existen estimaciones precisas sobre los efectos económicos del cambio climático, aunque no es difícil de entender: vivimos en un solo planeta y lo que hacen (o dejan de hacer) unos, afecta a los demás. Si un ecosistema se destruye, impacta a los otros. Y esto es lo que sucede precisamente con los glaciares, que más allá de ser masas de hielo, son servicios ambientales, pues dotan de agua para el consumo humano y las actividades agropecuarias, y generan energía eléctrica.

En la Cordillera Real se tienen los nevados más importantes: el Illimani, Mururata, Huayna Potosí e Illampu. A lo largo de esta cordillera hay varios glaciares, como el Tuni-Condoriri, que da agua a la ciudad de El Alto y a las laderas de La Paz, y a la laguna Milluni, que provee agua a la zona central de la sede de Gobierno, al valle de Zongo, donde se genera energía eléctrica para La Paz y El Alto, y que está conectado al sistema de red de energía eléctrica, y al valle del Takesi y la Chojlla, donde también se genera electricidad.

Lo sucedido en Chacaltaya ha sido un llamado de alerta imposible de ignorar, así que los expertos han comenzado a estudiar otros glaciares como es el caso del Tuni-Condoriri. Este glaciar, que desde 1956 hasta 2006 se ha retraído significativamente, aporta el 35% del agua a El Alto y a las laderas de La Paz.

José Luis Gutiérrez, responsable del Programa Andino de Adaptación al Cambio Climático, explica que de acuerdo con proyecciones del Programa Nacional de Cambios Climáticos (PNCC) se ha establecido que el Tuni desaparecerá en 2025 y el Condoriri en 2045. Esta pérdida ocasionará lo que los expertos denominan ‘estrés hídrico’, es decir, la demanda de recursos será mayor que la oferta, se racionará el agua y en algunos casos se bajará la presión. Entre los problemas que el PNCC ha identificado como más urgentes respecto a la retracción de los glaciares, está la reducción de agua para consumo humano. Este problema tiene dos aristas: la oferta de la naturaleza y la demanda de la población.

Los científicos han establecido certeramente una reducción de lluvias en el sector y la retracción de los glaciares; así, la oferta de la naturaleza se reduce. Por el otro lado, la demanda de la población es cada vez mayor, más aún en El Alto, ciudad que crece a un ritmo del 5,1%, el doble del promedio nacional de acuerdo con datos del último censo.

Para rematar la situación, existen pérdidas en el sistema de red de agua potable, debido a filtraciones y a que muchas tuberías tienen más de 30 años de antigüedad.

La cuenca del Tuni-Condoriri no solamente provee de agua a El Alto y a las laderas de La Paz, sino que también sus aguas son utilizadas en actividades agrícolas y en las cercanías del lago Titicaca para actividades pecuarias. Su pérdida significará mucho más que lo que puede establecerse a simple vista.

Manos en la nieve

Con el antecedente de Chacaltaya, el PNCC se ha puesto en acción. Con el apoyo del Banco Mundial ha creado el Mecanismo Nacional de Adaptación al Cambio Climático (Mnacc), que se enfoca en la ejecución de proyectos piloto para tener información sobre los costos y los beneficios de la mitigación y los procesos de adaptación que tienen que adoptarse en el largo plazo.

El proyecto general incluye a los municipios afectados por la retracción de los glaciares: Batallas, Pukarani, El Alto, La Paz, Palca y Mecapaca, donde se pueden identificar dos ecosistemas: altiplano y valles altos.

El diseño detallado de las medidas de adaptación, la implementación de estas medidas y el monitoreo de la retracción de los glaciares en la región andina están dirigidos principalmente a recabar información respecto al aporte de los glaciares en la generación de energía eléctrica, como sucede en el valle de Zongo, donde 10 plantas que trabajan con energía hidroeléctrica, la proporcionan a La Paz y El Alto. “Acá se involucra al país en su conjunto”, explica Gutiérrez, “porque si Bolivia pierde capacidad de generar energía hidroeléctrica, los costos van a aumentar para todos, por ello se quiere saber el aporte de estos glaciares para identificar medidas de adaptación”.

El Proyecto Piloto 1 abarca la cuenca del Tuni-Condoriri y tratará el problema de la retracción de los glaciares relacionado con el suministro de agua a El Alto y las laderas de La Paz. El Proyecto Piloto 2 tiene el objetivo de relacionarse con los aspectos productivos agrícolas y pecuarios, que tienen como influencia la retracción de los glaciares y el cambio climático.

El Proyecto Piloto 3 está enfocado a la gestión de riesgos, ya que las comunidades El Palomar y Huaihuasi se han visto afectadas por las crecidas del río La Paz, que han inundado extensas zonas, por eso se quiere tomar medidas de adaptación y protección contra estas inundaciones y, al mismo tiempo, se está trabajando para lograr una gestión de riesgo.

Se han adquirido estaciones de monitoreo de glaciares, se está trabajando con técnicas de percepción remota y técnicos japoneses han capacitado a escala regional a sus pares andinos. En abril, el Banco Mundial firmó un acuerdo con el Organismo Espacial Japonés (JAXA, por sus siglas en japonés), a través del cual tendrá acceso a información de último minuto proveniente del Satélite de Observación Terrestre Avanzada (ALOS, por sus siglas en inglés). Estas imágenes y datos respaldarán los proyectos de adaptación en Colombia, México, la región andina de Perú, Bolivia y Ecuador, y las Indias Occidentales.

Recientemente se anunció que el Banco Mundial implementará un nuevo programa para enfrentar las consecuencias del retiro de los glaciares tropicales en Bolivia, Ecuador y Perú. El programa, apoyado por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (FMAM), otorgará 7,49 millones de dólares para la formulación de medidas tendientes a enfrentar las amenazas del cambio climático en la zona andina. El monto total del proyecto es de 33 millones de dólares financiados por varios donantes.

De acuerdo con Carlos Felipe Jaramillo, director del Banco Mundial para Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela, el impacto del cambio climático afectará fuertemente a las economías de los países andinos. “Adaptarnos al cambio climático resulta crucial dados los severos e irreversibles efectos que éste tendrá en la región”. La iniciativa busca contribuir a fortalecer los ecosistemas locales y las economías afectadas por el retroceso acelerado de glaciares tropicales, a través de la ejecución de actividades piloto que ilustren los costos y beneficios de medidas alternativas de adaptación.

Hasta la fecha, el total de inversiones destinadas a iniciativas de adaptación al cambio climático en América Latina, apoyadas por el Banco Mundial, asciende a 90 millones de dólares.

Ivar Arana, responsable de Mecanismo Nacional de Adaptación al Cambio Climático, explica que el Mnacc ha identificado cinco componentes que deben ser priorizados: recursos hídricos, seguridad alimentaria, salud, asentamientos humanos y gestión de riesgos y ecosistemas. A través de programas transversales, investigación científica, capacitación, educación y difusión y conocimiento de los aspectos antropológicos y ancestrales, se quieren implementar medidas para que la población conozca los costos y beneficios de la adaptación a los cambios climáticos. Además, se pretende lograr que el Gobierno boliviano incluya al Mnacc en su planificación y puedan lograrse los recursos para la ejecución de estas acciones. Arana explica que el Mnacc se ejecutará en un periodo inicial de 10 años y que podrá reformularse de acuerdo con los objetivos logrados.

Asumiendo responsabilidades

El cien por cien de los glaciares tropicales está en riesgo, por lo que el Gobierno, junto a Ecuador y Perú, en base al proyecto de financiamiento del Banco Mundial, ha decidido aumentar la fortaleza de los ecosistemas y de las economías contra los impactos de la retracción de los glaciares.

José Luis Gutiérrez considera que, lamentablemente, lo único que puede hacer el país respecto con la desaparición de los glaciares es adaptarse. “No podemos hacer nada para evitar esta retracción. A escala global, la respuesta de los países desarrollados es la mitigación, que apoyará la reducción del calentamiento, pero no es algo inmediato porque los GEI, en algunos casos, están hasta 100 años en la atmósfera antes de desaparecer”.

Si bien se han asumido compromisos de mitigación, por ejemplo el Protocolo de Kyoto (ver recuadro), y parecen existir serias intenciones por parte de las naciones industrializadas, esto no es suficiente. Los científicos están de acuerdo con los pasos que se están dando, aunque son muy lentos comparados con el aceleramiento del calentamiento global. Por ello, son cada vez más las voces que exigen que las condiciones de mitigación sean más estrictas, porque es evidente que no todos tienen el mismo porcentaje de culpa, aunque son los países llamados en vías de desarrollo los que pagan los más altos costos.

Bolivia aporta el 0,03% de las emisiones de GEI frente al 25% de China y el 25% de EEUU, pero los efectos del fenómeno le pegan más duro, y es que, a medida que se es más pobre, se es más vulnerable al cambio climático, una fórmula tan sencilla como letal. Lo pueden afirmar los benianos, que han sufrido las mayores inundaciones en su historia, o los campesinos de Potosí y Sucre, que todavía no se recuperan del impacto económico de las pasadas heladas. Éstos son un par de ejemplos sólo en el país.

Según informes de la ONU, en el mundo 60 mil personas mueren cada año como consecuencia del fenómeno del calentamiento global, mientras que un informe de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) da cuenta de que los países que forman parte del organismo supranacional tendrán pérdidas anuales conjuntas de 30.000 millones de dólaresen 2025 a causa del cambio climático.

La actividad en el PNCC es intensa, los investigadores y técnicos saben que no hay tiempo que perder; es más, están conscientes de que la batalla es contra el reloj. Chacaltaya ya no está y pronto dejarán de existir otros glaciares, ¿está el país preparado para esas pérdidas?, ¿somos conscientes de la importancia de tomar un rol activo e inmediato contra el calentamiento? Para muchos, el cambio climático no es un fenómeno global y no creen sentirse afectados, pero lo cierto es que absolutamente todos estamos en riesgo y no todos podemos enfrentarlo en las mismas condiciones. La lucha continúa, aunque ya sea tarde para lugares como Chacaltaya.

Con datos: earth.google.com/outreach/tour.html, EFE, Banco Mundial y el informe anual ONU

Entender el cambio climático

La expresión “cambio climático” se refiere al calentamiento global, que es el aumento en la temperatura promedio del aire cercano a la superficie de la Tierra. Se estima que la temperatura aumentó 0,74 ºC durante el último siglo y que parte de ese incremento fue causado por un aumento de los gases de efecto invernadero que absorben la radiación infrarroja del sol, aquello que permite aumentar la temperatura del planeta y hacer posible la vida como la conocemos. Sin embargo, la actividad del hombre ha producido gases de ese tipo en exceso y las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono y metano han aumentado un 31% y un 149%, respectivamente, desde la Revolución Industrial, tomando como año base 1750. De acuerdo con estudios geológicos, no hay registros de valores tan altos en los últimos 650 mil años, por lo que las proyecciones del Panel Intergubernamental Sobre Cambio Climático de Naciones Unidas estiman que la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera podría triplicarse y la temperatura global promedio podría aumentar otros 6,4 ºC para 2100.

El aumento de la temperatura global podría estar causando otros cambios, entre ellos un aumento en el nivel del mar por el derretimiento de los hielos polares, el aumento de la frecuencia y la intensidad de eventos climáticos extremos (huracanes, cambios en la cantidad y los patrones de precipitaciones, sequías e inundaciones más frecuentes), cambios en los rindes agrícolas, extinción de especies animales y vegetales, retroceso de los glaciares, etcétera.

(Datos IPCC)

Límite rebasado

Para evitar el descontrol del clima, la concentración de CO2 en la atmósfera no debe superar los 350 ppm.

En la actualidad, el nivel alcanzado es de 387 ppm y crece a razón de 2 ppm anuales. Los 350 ppm de CO2 ya se sobrepasaron hace 20 años.

Si tenemos en cuenta todos los gases del efecto invernadero, la concentración actual, en términos de CO2, equivalente (CO2e), sería de 420 ppm.

Un nivel de 450 ppm de CO2 supondría un 20% de probabilidades de que la temperatura se eleve a 4ºC.

(Datos de Reuters)

El Protocolo de Kyoto

El Protocolo de Kyoto es una enmienda diseñada por la ONU de los tratados internacionales de cambio climático, que asigna limitaciones obligatorias en la emisión de gases de efecto invernadero a los Estados que lo suscriban. El objetivo del protocolo es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera para moderar la injerencia humana. En 2012, muchos países tendrían que reducir sus emisiones de dióxido de carbono respecto a los valores de 1990 y otros podrían aumentarlos. Los países que emiten grandes cantidades pueden “comprar” reducciones de los que emiten poco.

Hasta diciembre de 2006, 169 países habían ratificado el protocolo, entre ellos la India y China, que a pesar de estar entre los grandes emisores de GEI no se veían obligados a reducir sus emisiones por su condición de países en desarrollo. Estados Unidos, que es responsable por más de un 20% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, firmó el protocolo, aunque jamás lo ratificó, de modo que no se ha visto obligado a reducir sus emisiones y su adhesión al tratado ha sido meramente simbólica.

En febrero de 2007, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Rusia, Japón, Inglaterra, Estados Unidos, Brasil, China, la India, México y Sudáfrica acordaron los principios de un sucesor del Protocolo de Kyoto, que debería ponerse en funcionamiento en 2009 e incluiría un sistema de intercambio entre naciones industrializadas y países en desarrollo. Los líderes de las ocho naciones más industrializadas acordaron en junio de 2007 que propondrían una negociación en Naciones Unidas por la cual se fijaría como objetivo una reducción del 50% en las emisiones globales de dióxido de carbono para 2050. (Datos: Greenpeace)

Thursday, June 12, 2008

PLANTAS MEDICINALES DEL PERU


Plantas medicinales del Perú según el cronista español Manuel A. Fuentes
Extracto del libro: Antiguo Mercurio Peruano, Tomo II, de Manuel A. Fuentes, Colección Biblioteca Peruana de Historia, Ciencias y Literatura, 1861.
La ortografía se ha dejado intacta.

De los árboles, yerbas, y demás vegetales.

Aunque sea la consideración de esta materia mas propia, ya de los naturalistas, que han seguido tanto su historia, ya de los médicos que la han tratado tan útilmente á fin de favorecer la conservación del hombre por este medio; con todo me ha parecido conveniente sea una de las principales partes que entre á organizar el cuerpo de esta obra, tanto por su naturaleza y propieda­des, cuanto porque tal cual ligera noticia que expusiese acerca de sus virtudes, cuando no ilustre, puede aprovechar. Sensiblemente nos persuade la experiencia, que según lo mas cálido ó húmedo, es también la producción de los vegetales; y así en los valles se ven árboles, fru­tas y yerbas que no se hallan en la sierra; y en esta nacen otras diversas, de que carecen aquellos, abasteciéndose mutuamente sus habitantes en lo posible. Por esta razón ceñiré, como en todo lo demás, la idea á lo que se contiene de raro en este partido de Trujillo, y en cada uno de los otros iré tratando por su serie lo que posee su suelo, conforme al sistema propuesto en el preliminar.

Los vegetales que tiene Trujillo son comunes casi á todo el resto de estos valles; y aun en algunos partidos de sierra se encuentran muchos, según lo templado, lo frígido, ó húmedo de sus temperamentos, y así he procurado distinguir cada clase en el modo posible, bajo de cuyas prevenciones paso á tratar de lo principal y útil, que contiene este territorio en el reino vegetal.

En la clase de árboles frutales se produce el chirimoyo, cuya fruta es la mas delicada de cuantas se conocen en esta América; pero fría, ventosa, y algo pesada. Su flor es muy fragante, y por tanto, bien estimada para el adorno de las fuentes de mistura : sus hojas tienen la virtud de curar el dolor de cabeza que proviene de aire, calentadas al fuego, y puestas á las sienes.

Los árboles que producen las huanábanas y anonas, que en algo se parecen en la figura y gusto á las chirimoyas, fueron trasplantados á este reino del de Méjico. Las frutas de estos ha persuadido la experiencia ser frias y pesadas.

El de las huayabas es abundante. Se semeja algo á las manzanas, aunque no en el gusto; pero son nocivas y de difícil digestion : son de mejor gusto las que bajan de la sierra, que las que se producen en estos valles.

El que da la nuez es escaso, y esta no iguala á la de España y Chile, aunque su fruta en algo se le parece : su corteza es negra y muy dura, la usan para hacer de ella dulces, y para comerla fresca.

El palto, que da una fruta también de su nombre, es de gusto exquisito comido con sal, aunque no les acomoda á los Europeos recien llegados á esta América; mas luego que la oyen ponderar, se dedican á comerla, y gastándola exceden á los naturales del país en su afición; no es cálida ni fria; es algo pesada, pero sana. La corteza de este árbol sirve para librarse de apostemas, cocida y tomada en agua como pócima.



El lúcumo produce una fruta de buen gusto : su carne, parecida á la yema del huevo, es empachosa y cálida.

El árbol que da las huabas, por otro nombre pacaes, á la hechura de unas bainillas de pallares, pero mucho mayores, es abundante, y su fruto gustoso: este es una especie de estopa ó algodón jugoso, cuyo líquido chupa­do es agradable, pero tragado aquella es nociva y empachosa.

Las cerezas que da el árbol de su nombre, no son en nada semejantes á las de la Península : estas son aquilas acerolas perfectas, hasta en su gusto: es fruta inocente, pero poco grata al paladar.

El árbol que produce los palillos, es estimado por ser su fruta muy gustosa : no se tiene por nociva : en su fi­gura algo se parece á los nísperos de España.

Los higos son aquí sobre abundantes, de gusto excelente y exquisito, aunque ardientes. Dicen ser buenos contra la hidropesía, tomados en ayunas y agua encima.

El árbol del laurel en sus hojas tiene la virtud, que hechas polvo hacen estornudar, y picadas por los lados y puntas en parches, alivian ó quitan el dolor de cabeza.

E1 árbol ajonjolí se da con abundancia en estos valles: su fruto es de grande consumo, por ser uno de los condimentos de las viandas regaladas. La corteza es eficaz para soldar los huesos quebrados, también para las dislocaciones y contusiones, molida y deshecha en vino como emplasto alivia el dolor, y fortifica las partes atormentadas. Usanla también para curar el dolor de pulmones.

El árbol del higueron, que nace copiosamente en los valles, es de mas corpulencia que el higo, aunque en las hojas son semejantes. Picado este, derrama una leche blanca, que sirve á los potrosos para curar sus fracciones, aplicándola á la parle y fajándose. Usanla también y aun las hojas, para dislocaciones, y se cree que esta leche es el caucho, con que en Quito embarnizan la ropa para que no le pase el agua.

E1 paipai produce una tinta negra fina, y la gastan mucho para teñir los cordobanes en Piura, Lambayeque y otras partes, como igualmente algunas telas de algodón, cuales son los capuces, vestuario talar que acostumbran las indias de estos valles.



E1 árbol del aliso se da también en lugares templados, aunque con mas abundancia en los fríos; su corteza sirve para curtir cueros, y sus cogollitos tienen la virtud de supurar apostemas, ó cualesquiera estuberancia, apli­cados á las dichas partes. Afirma el Dr. Laguna ser eficaces para desecar y mundificar, y útil para extirpar empeines.

El ciprés, ó por otro nombre sinamon, es árbol algo grueso y recto : su goma es muy olorosa, así como su madera, que se parece al pino. Usan de esta para guitarras y otras obras curiosas por lo sólido de ella, nunca se apolilla, produce unas agallas como la pepita del durasno: es muy restringente, aplícanla á toda hemorragia.

El arbusto que produce las piñas, no es tan abundante en estos valles : esta fruta es muy fresca, y hacen de ella puesta en infusión de agua, y dejándola fermentar, una chicha que es bebida gustosa y saludable, y antídoto para el vómito negro.

El plátano es un arbusto, cuya hoja es la mayor de cuantos árboles se producen en la América; su fruto, asi llamado siendo guineo, es ardiente; pero el largo, que tira á obscura su corteza, es fresco. El jugo que destila cuando se pica su tronco, es útil contra la ictericia, aunque sea negra.

Los pepinos, que también fructifica un arbusto, son muy nocivos, y hacen cruel estrago en los indios, por ser contrarios á su naturaleza ardiente como es esta fruta.

El paico, propio de estos valles, sirve para curar á aquellos á quienes ha dado aire. El modo que tienen estos moradores de aplicarlo, es calentar las hojas en un plato, y ponérselas al doliente en el lugar, en que le recibió, y ministrarle friegas con las mismas, hasta que sude: sirve también para estancar las diarreas, sacándole á las hojas su sumo espesado con manteca, en forma de espoleada. Acostúmbranlas asimismo cocidas en agua y tomadas como té con azúcar, para quitar los empachos ó embarazos del estómago.

La planta llamada maran, es carnosa, parecida á la tuna; conócenla también estos naturales por los nombres de higo pala, é higochumbo, y tuna simarrona : á su hoja le dicen penca, y con ella suelen cercar las hereda­des. La mas blanca sirve para sogas : el fruto que da es semejante á la tuna, en ella se cria la grana ó cochinilla, que en idioma natural índico la llaman pilcái. Aprovéchanse de ella separándole el capullo blanco ó tela, que está entre la penca y espinas que la defienden, con una aguja de arriero : quitándole esta telilla, forman de ella una pasta que la mezclan con harina de maíz para condensar el humor que producen sus insectos, y para au­mentar la cantidad; pero esto rebaja ó disminuye su legitimo color. Hacen de ella uso en la sierra para el destino del color de grana, tan subido y excelente, que en nada cedería al de nueva España, sino lo adulterasen. Su líquido sin mezcla lo emplean en la sierra para impedir los abortos, bebiéndolo en vino, en el peso de ocho hasta veinticuatro granos. Los animalillos que en­cierran las bainilas de su telilla están llenos de un hu­mor purpúreo que se vé por el microscopio, el cual mezclado con zumo de limón, ó limas agrias, tienen el color perfectísimo. Adonde abunda esta planta es en el partido de Huamachuco.

El agengibre tiene unas raíces de gusto picante, y calidad ardiente : se sirven de él para curar la balbucie ó torpeza de lengua, si proviene de pasmo, trayéndola continuamente en la boca.

El arbusto del turré es pequeño y serpentea por el suelo : son las hojas de figura de una pala, hecha su flor un bo(oncito pequeño rodeado de unas hojitas moradas, las cuales amartajadas, y hecho un emplasto con clara de huevo y vino, sana las dislocaciones de huesos, y sus hojas se echan á las gallinas, porque dicen que comidas contribuyen á poner con repetición.

El arbusto taparte es muy apreciado para el mal de caderas, tomando su agua cocida, y lavándose la parte dañada : sus hojas por lo regular son dos ó tres, que salen de cada vena, y se observa en estas la particularidad de que tocadas con la mano, palo ú otra cosa, se recogen y cierran como las hojas de un libro, de modo que cuantas contiene el arbusto siguen esta misma contracción : el cómo se propaga esta moción en aquellas á que no comprendió el contracto físico, es un punto que reservo para que los naturalistas discurran, según sus prin­cipios, lo mas racional sobre esta maravilla.

El achote se da en los lugares ardientes : crece mas ó menos, según la fertilidad de la tierra: su hoja tiene la figura de un corazón, produce su fruto en un erizo, que incluye abundantes pepitas coloradas pequeñas, co­mo untadas de vermellon, las cuales si se lavan, sueltan todo su color, del que asentándose recogen alguna porción, y hacen panes, los que desleídos en agua, sirven para darle color al alimento.

Abunda en estos paises un bejuco, que da una fruta, á que llaman sus moradores granadilla, muy fresca y exquisita. Las. pepitas de que se compone entre su caldo ó agua, que encierra el calabasillo ó tutuma, son pesadas para los estómagos delicados, por ser de difícil digestión : es á la verdad este vegetable muy prodigioso, y ha dado bastante materia á la escritura de los historiadores regnícolas, por la peregrina circunstancia de ser su flor signo rememorativo, y el mas fiel retrato de la dolorosa pasión de Nuestro Redentor, por contenerse en ella todos los instrumentos, que concurrieron á este mis­terio, y otras maravillas largas de referirse, y que podrá ver el curioso con admiración en el señor Solorzano en la obra de su Política Indiana.

El bejuco que da los tumbos, es muy estimado, esta fruta no es común á todos los valles ni sierra. Es fruta muy cordial é inocente.

El bejuco llamado amarrajudió, es antídoto contra el veneno de la vívora, poniéndolo amortajado en la picadura, y quitándole sus venillas : ataja el cáncer aplicándolo molido, y mezclándolo con unto sin sal, que puesto asi en la llaga cancerada, se sujeta el emplasto, atando encima una hoja de floripondio untada con aceite de almendras.

Las yerbas que aquí se conocen por medicinales, son también, como se ha dicho, comunes á todos los valles de esta Intendencia, y así se irán proporcionando en cada partido, según sus circunstancias.



La altamisa se produce en los valles, y en todo temple de la sierra : hacen uso de esta para baños de pies, con que curan las constipaciones : aplícanla también á las mujeres para facilitar los partos, tomando el vaho de su cocimiento. Asienta Dioscórides, que tiene la virtud de desopilar la madre y deshacer la piedra.

La angusacha, que nace en todo lugar caliente, significa en castellano yerba correosa, la acostumbran molida, y hecha emplasto para maduras apostémas. De su tallo hacen pelotillas para aplicarlas á las fuentes por sus purgantes, reducidas sus hojas á polvos, sirven para curar las llagas de la uta, que es un insecto venenoso que se cria en la carne.

La yerba mora es usada para extraer los gusanos de las muelas y dientes picados, en esta forma : se envuelve en un palito un poco de algodón, humedeciéndose este con las frutitas de aquella y sus pepitas, este palo asi dispuesto se quema, y recibiéndose su humo por la boca, le hace babear tanto al paciente que salen aquellos insectos, que arrojando la saliva en un vidrio ó taza, sen­siblemente se ven.

El mastuercillo tiene su consumo para los dolores cólicos, cociendo sus hojas en agua con sal en lavativas, y sin esta la primera: su raíz amasada con unto, haciendo una pelotilla de algodón, y aplicada en la oquedad de la muela, ó su agujero picado, suele quitar muchas veces el dolor.

La yerba llamada chinchin, sirve para teñir el color amarillo : con toda su planta se hace el tinte, hirviendo con ella la tela, si es de lana, después de enjebada en el cocimiento fuerte de ella, y en queriendo subir su color, repiten los hervores de la ropa en este : si la tela es de algodón, se hace esta propia operación, pero sin enjebarse. Cocidas, y bebida su agua, la dan para los que padecen ictericia.

Las hojas de la yerba pul cocidas, supuesto el enjebe de la tela, da un color muy permanente anaranjado, no hacen de esta uso en los valles; pero en la sierra, en cuyas inmediaciones se produce, se valen de ella con estimación para este efecto.

La yerba santa, conocida por unos, y vulgarmente hedionda por otros, particularmente la de palo prieto, es no solo estimada por sus admirables efectos, sino que es la que mas consumo tiene en estos paises : es eficaz, ya estrujada, y ya cocida; para corregir la cólera, refrescar y atemperar la sangre, tomándola en ayunas, y si vomita se le repite al doliente, y en este caso no debe tomar caldos sino poleada de maíz, pues este brebaje con­tribuye pasado el tiempo oportuno por alimento útil. Sirve también el licor de su grano azul y morado, para teñir los cordobanes, aderezándolo con alumbre.

La yerba de la trinidad es útil para limpiar los dientes mascando su hoja, y preserva también del dolor, el que si es muy vehemente se quita con su cocimiento.

La cerraja y la borraja son continuamente usadas y recetadas para refrenar la cólera, y refrescar la sangre, bebidas regularmente, y cocidas, ó estrujadas en agua con azúcar.

La flor de seda se da en los valles, y es un matorral á donde se cria un gusano, que labra cierta especie de seda, y unas crisálidas azules y verdes, semejantes al cristal con su fílete morado, mas no se hace uso de ella, ni se le ha hallado aplicación.

La yerba á que llaman lengua de vaca, por parecerse la hoja á la de este animal, es buena para curar las llagas, ó heridas, y la aplican continuamente.

La yerba de rejargarillo se da en todo lugar ardiente y templado de sierra, llámanla también del gallinazo, y en esta ismaquinua que en castellano significa quinua del muladar, es fresca y provechosa, hervida y bebida el agua con azúcar, para curar la ictericia, y botar los empachos arraigados.

La achira la usan hervida su raíz, y bebida su agua, para curar el mal de orina. Cómenlas también cocidas, y suelen venderse con estimación : sus hojas frescas las aplican á las fuentes.

La vara de San José tiene de alto una vara mas ó me­nos, su figura es de la vara triangular de color de medio á bajo blanca, de arriba verde claro: en la parte superior forma una copa con ocho ó diez hojitas de un jeme de magnitud, que terminan en punta, y van desde el tronco de mas á menos ancho con mucha proporción; las que son muy ásperas, y como cubiertas de espinas imperceptibles : dentro de estas hojas hay diferentes tronquitos con cinco dedos de largo, y el ancho de una aguja de arriero de donde dimanan unos ramitos de espinas suaves, cuyos troncos componen una corona, que cocidos, y bebida su agua, sirve para purgación y mal de orina.

La yerba del clavo se llama así, porque el botoncito de la flor tiene un clavito, y otros pequeños al lado que hace la figura de un corazón : cocido en agua, y bebido, sirve para sujetar el flujo de sangre por la boca, y sus pedilubios son eficaces para las reumas.

La de la culebra se cria unida, ó pegada á otros árboles : la hoja de esta, aplicada á cualesquiera llaga, la sana.

La del alacrán sirve para curar las almorranas, cocida su agua, y ministrada en baños : sus hojas tostadas, y reducidas á polvo, se echan también sobre ellas des­pués del lavatorio : rízanla también para lavar la cabeza, quitar las llagas, y aumentar el pelo.

La yerba amarilla brota una especie de peluza blanca por el tronco, y cocida la mata con flor y hoja, sirve para dar el color amarillo.

La del llantén se cria en lugares calientes y frios : la aplican en los flujos de sangre por todas vias. Sirve para lavativas, y su semilla es restringente, la hoja muy ancha, y aplicada en cualesquiera inflamación, la deshace.

La llamada alvergilla nace en lugares templados, hacen uso de ella para deshacer las nubes que se crian en los ojos, mascándola y echando el zumo en ellos.

La del chamico se cria en todo lugar templado : bebido su cocimiento en agua, se dice que destiempla la imaginación y causa locura, sus pepitas traidas en un relicario al pecho se tienen por preservativas de costado.

El poleo es yerba olorosa, y la usan como el perejil en la comida : tomada en poleada causa sueño. En algunos lugares, particularmente en Lima, es una de las mas apreciadas para la mistura.