Sunday, September 14, 2008

PROBLEMA DE LOS AGROTOXICOS

LA PROBLEMÁTICA DE LOS AGROTÓXICOS
José Lutzenberger
Del libro "Do jardim ao Poder" - 11ª Edición
Porto Alegre - Brasil
Traducción: Marcia Valarezo
Revisión de traducción: Lilly charlotte Lutzenberger

Quando un agricultor orgánico hace determinados tratamientos con substancias no-tóxicas, para fortalecer la planta, entonces, si, deberíamos usar la palabra "defensivo".

Por esto, agrônomos concientes lanzaron la palabra "agrotóxicos" para designar a los biocidas de la agroquímica. No se trata de querer agredir a la indústria, se trata de precisión en el lenguaje.

Como surgió y proliferó la agroquímica? Es interesante notar que la misma no fué desencadenada por presión de la agricultura. La gran indústria agroquímica que impone su paradigma a la agricultura moderna es resultado del esfuerzo bélico de las dos grandes guerras mundiales, 1914-18 y 1939-45.

La primera dió origen a los abonos nitrogenados solubles de síntesis. Alemania, aislada del salitre de Chile por el bloqueo de los Aliados, para la fabricación de explosivos en gran escala, se vió obligada a fijar el nitrógeno del aire por el proceso Haber-Bosch. Después de la guerra, las grandes instalaciones de síntesis del amoníaco llevaron la indústria química a buscar nuevos mercados. La agricultura se presentó como el mercado ideal.

Asi, al terminar la segunda de las guerras mundiales, la agricultura surge, nuevamente, como mercado para desarrollos que aparecieron con intenciones destructivas, no constructivas.

Al servicio del Ministerio de la Guerra, químicos de las fuerzas armadas americanas trabajaban febrilmente en la búsqueda de sustancias que pudieran ser aplicadas desde el avión para destruir las cosechas de los enemigos. Otro grupo, igualmente interesado en la devastación se les adelantó. Cuando explosionó la primera bomba atómica, en el verano de 1945, viajaba en dirección a Japón un barco americano con una carga de fitocidas, entonces declarados como LN 8LN 14, suficientes para destruir 30% de las cosechas. Con la explosion de las bombas, Japón capituló, el barco regresó. Mas tarde, en la guerra de Vietnam, estos mismos venenos, con otros nombres, tales como "agente naranja" y agentes de otros colores, sirvieron para la destrucción de decenas de millares de kilómetros cuadrados de bosque y de cosechas. Del mismo modo que los físicos que hicieron la bomba, para no tener que extinguir las estructuras burocráticas de las que ahora dependian, propusieron el uso pacífico de la energia nuclear", los químicos que concibieron aquella forma de guerra química pasaron a ofrecer a la agricultura sus venenos, ahora llamados herbicidas, del grupo del ácido fenoxiacético, el 2, 4 D y el 2, 4, 5-T, M CPA y otros.

En Alemania, entre los gases de guerra, concebidos para matar gente en masa, estaban ciertos derivados del ácido fosfórico. Felizmente no fueron usados en combate. Cada lado tenia demasiado miedo de los venenos del otro. Después de la guerra, teniendo grandes cantidades almacenadas y grandes capacidades de producción, los químicos se acordaron que lo que mata gente tambien mata insectos. Surgieron y fueron promovidos asi los insecticidas del grupo del parathion.

También el DDT, que solo fué usado para matar insectos, surgió en la guerra. Las tropas americanas en el Pacífico sufrian mucho con la malaria. El dicloro-difenil-tricloroetil, conocido desde antes, pero cuyas cualidades insecticidas acababan de ser descubiertas, pasó a ser producido en gran escala y usado sin ningun tipo de restricción. Se aplicaba desde el avión en paisajes enteros, se trataba a las personas con gruesas nubes de DDT. Después de la guerra, nuevamente, la agricultura sirvió para canalizar las enormes cantidades almacenadas y para mantener funcionando las grandes capacidades de producción que habian sido montadas

El negócio de los pesticidas se transformó en uno de los mejores negocios, y uno de los mas fáciles. Tan facil como el negocio de las drogas. Mientras más se vendia, mas crecia la demanda. La situación actual se asemeja a una conspiración muy bien pensada. Los mismos grandes complejos industriales que indujeron al agricultor a que desequilibrase o destruyese la microvida del suelo con las sales solubles concentradas que son los abonos minerales sintéticos, ofrecieron entonces los remedios para curar los síntomas de los desequilibrios causados. Estos remedios causan nuevos estragos y desequilibios, nuevos "remedios" son ofrecidos y asi em adelante.

Con el uso intensivo de fertilizantes químicos, la agricultura se encarriló por un camino inicialmente facil y fascinante, pues era sencillo y traia aumentos espectaculares de productividad. Pero, a largo plazo, este camino, como ahora ya se vislumbra, es un camino suicida.

El desequilibrio o destrucción de la microvida del suelo por el abandono de la fertilización orgánica y alimentación directa de la planta con sales solubles, asi como el uso intensivo de los herbicidas, tiene como consecuencia el aumento de la susceptilidad a las plagas y enfermedades. Surgen entonces los insecticidas, acaricidas, nematicidas, fungicidas y otros biocidas. Estos, a su vez, llevados al suelo por la lluvia,contrubuyen a una destrucción aún mayor de la microvida. Los organismos mayores del suelo, como las lombrices, talvez el mejor aliado que el agricultor pueda tener, desaparecen por completo, en nuestras labranzas, huertas y frutales modernos. Actuando directamente sobre la planta, los pesticidas, como venenos que son, contribuyen aún mas para desequilibrios en el metabolismo de la planta. Todo esto aumenta aún mas la susceptibilidad a las plagas y enfermedades. Por lo tanto, el uso todavia mas intensivo de los venenos, siempre producidos por el mismo complejo de industrias. Para combatir, entonces, las enfermedades causadas por el envenenamiento generalizado del ambiente y del alimento, las mismas grandes fábricas ofrecen los medicamentos.

Y todo se vuelve siempre mas caro. El agricultor, antes autárquico, que producia con insumos obtenidos en su propia tierra o comunidad, se vuelve un simple apendice de la gran industria química y maquinaria. La situación de la agricultura americana, tan envidiada por su gran productividad, es significativa. La casi totalidad de los agricultores pequeños y medianos, hoy altamente capitalizados, totalmente dependientes de insumos industriales, se encuentra en situación de insolvencia. Por mas que se esfuerzen, no consiguen mas ganar para pagar los intereses de los préstamos. Volvió, incluso, un problema muy grave que parecia resuelto en la década de los 40 con los grandes programas de conservación del suelo. Hoy, la erosión volvió a campear en la agricultura americana, comprometiendo el futuro de la nación.

La industria química consiguió imponer su paradigma en la agricultura, en la investigación y en el fomento agrícola y dominó las escuelas de agronomia. Ella impuso um tipo de pensamiento reduccionista, una visión que simplifica las cosas pero que acaba destruyendo equilibrios que pueden mantener una agricultura sana. La plaga y las enfermedades de las plantas son presentadas como enemigos arbitrarios, implacables, ciegos, que atacan cuando menos se espera y que deben, por lo tanto, ser exterminados o, cuando esto se vuelve imposible, ser combatidas de la forma mas violenta y fácil posible. El campesino tradicional y el agricultor orgánico moderno saben que la plaga es síntoma, no causa del problema. Con un manejo adecuado del suelo, fertilización orgánica, fertilización mineral insoluble, abono verde, cultivos mixtos, rotación de cultivos, cultivares resistentes y otras medidas que fortalecen las plantas, ellos mantienen baja la incidencia de plagas y molestias de las plantas. El paradigma de la industria química no toma en cuenta estos factores. Combate síntomas y no busca las causas.

Dentro de esta visión, la agricultura, que deberia ser el principal factor de salud del hombre, es hoy uno de los principales factores de contaminación.. Una de las formas incidiosas de contaminación. El lego vé el humo que sale de las chimeneas de los escapes de los automóviles, vé la suciedad lanzada a los rios. Pero, cuando compramos uma linda manzana en la fruteria de la esquina, no sabemos que esta fruta recibió mas de treinta baños de veneno en los frutales y, cuando entró en el frigorífico, fué inmersa en un caldo de otro veneno mas. Algunos de los venenos son sistémicos. Es decir, penetran y circulan en la sabia de la planta para alcanzar mejor a los insectos que se alimentan sugando la misma. No sirve de nada lavar la fruta.

Está claro que la industria química sabe que está lidiando con fuego, y la población empieza a preocuparse. Para calmar al público asustado y para protegerse a si misma de posibles problemas, ella complementa su paradigma de uso de los venenos con una serie de conceptos pseudocientíficos y jurídicos y usa toda una nomenclatura especial.

Inicalmente, cuando la conciencia ecológica era poca, los venenos eran presentados con el término genérico "pesticidas". La idea era simple, combate las pestes. En inglés, la palabra "pest" es usada en lenguaje coloquial para designar "bichos" indeseables. Pronto, en Brasil, pasaron a usar el término "defensivos". Una palabra menos agresiva, que inspira mas confianza y no tiene connotaciones negativas. Sucede que los productos ofrecidos por la industria química para el combate de plagas y molestias de las plantas, con rarísimas excepciones, son biocidas. Lo son deliberadamente. La intención es matar organismos considerados indeseables. Seria mas lógico que estos biocidas fueran llamados con la palabra "agresivos" o, simplemente, si quisieramos ser honestos, de "venenos". Cuando um agricultor orgánico hace determinados tratamientos con sustancias no-tóxicas para fortalecer la planta, como cuando usa suero de leche, yoghurt, biofertilizantes, extractos de algas, fermentos y otros, disminuyendo la incidencia de plagas y enfermedades (no porque maten los agentes patógenos y los parásitos, sinó porque dejan la planta con mas resistencia), entonces si, deberíamos usar la palabra "defensivo". Por esto, agrónomos concientes lanzaron la palabra "agrotóxicos" para designar los biocidas de la agroquímica. No se trata de querer agredir a la industria, se trata de precisión en el lenguaje.

Una vez que es inegable que al aplicar agrotóxicos en las plantaciones, quedan residuos en el alimento, la industria se arroga el concepto "dosis de ingestión diaria admisible" - ADI (admissible daily intake). Para cada uno de sus veneos, afirma que el organismo humano puede ingerir, inhalar o absorber por la piel cierta cantidad diaria sin que esto tenga consecuencias para su salud. Tradandose de los venenos fulminantes y persistentes en cuestión, no deja de ser un concepto temerario. Si aceptamos este concepto, tendremos que insistir en que todos nuestros alimentos sean constante y exhaustivamente analisados y retirados inmediatamente del mercado en el caso de haber transgresión. Todos sabemos que nada de esto sucede en la práctica cotidiana. Los escándalos solo estallan cuando los ambientalistas preocupados consiguen que sean hechos algunos análisis o cuando llevan a público resultsados oficiales que permanecian archivados. Los administradores públicos siempre tratan de negar la gravedad de lo que fue encontrado. Solo cuando la presión popular es grande se consigue uma acción oficial.

La ADI deriva de otro concepto, aparentemente científico, en realidad extremadamente rudimentario y grosero. Se trata de la medida de toxicidad llamada LD50, o sea, dosis letal 50%. Para encontrar este valor para un determinado veneno, se somete a una cierta población de animales de laboratorio a dosis crecientes del tóxico. Cuando la mitad de la población muere, se supone que este es el límite de letalidad. Asi, una LD50 de 8 significa que 8 miligramos de un veneno por kilo de peso de conejillo vivo fueron necesarias para comenzar a matar las pobres criaturas. Millones de animales son torturados a muerte todos los años en los laboratorios de la industria. Mientras mas baja la LD50, mas tóxica es la sustancia. Segun este criterio, un agrotóxico con LD50 10 es cien veces mas peligroso que otro con LD50 1000. Se trata, una vez mas, de un raciocinio extremadamente reduccionista. Un argumento muy usado por los defensores de los agrotóxicos es la afirmación de Paracelsus de que el veneno es cuestión de dosis. Les gusta presentar el ejemplo de la sal de cocina. Un poco de sal es indispensable a la salud, pero, si yo como 100 gramos de sal de una vez, muero de deshidratación. El mismo raciocinio se aplica al agua. Ella es indispensable para la vida, pero podremos morir ahogados. De hecho, este raciocinio es válido siempre que se aplique a sustancias que normalmente son parte de los procesos metabólicos de los seres vivos: sal, agua, ácido clorídrico, amoníaco, ácido sulfúrico y otros, nitratos, urea, etc. Pero este raciocinio no se aplica a biocidas, ya sean artificiales o naturales... El veneno de la cascabel siempre hace daño, por pequeña que sea la dosis. Si la dosis es muy pequeña, el estrago puede ser pequeño y soportable, pero no deja de ser un estrago.

Un pinchazo de alfiler causa un estrago muy pequeño, no se compara con un corte de daga, pero no deja de ser un estrago. Y que sucede cuando llevamos diariamente un nuevo pinchazo, especialmente si es siempre en el mismo lugar? La cosa podria volverse muy grave. Y hay algo mas: de un pinchazo en el trasero nos podemos reir, pero, en el ojo, es otra cosa. Asi, la LD50 no toma en cuenta los efectos crónicos. Que sucede después de años de ingestión diaria de cantidades muy pequeñas de determinado veneno? Como queda el hígado, el sistema renal, el sistema inmunológico y otros?

Proponer una ingestión diaria admisible para venenos como los agrotóxicos clorados, fosforados, los carbamatos, los mercuriales, las triazinas, los derivados del ácido fenoxiacético ya es mas que temeridad - es cinismo. Pero tiene sentido para la industria química. Es una espécie de seguro para ellos, no para nosotros, agricultores y consumidores. En las concentraciones propuestas, se vuelve imposible probar la relación causa/efecto. Si yo atropello a alguien con mi auto, no quedan dudas sobre quien causó las heridas, solo se discutirá si hay dolo o culpa o si, talvez, fue imposible evitar el accidente por descuido del próprio peatón. Sin embargo, si alguien estuviera muriendo de cancer porque ingirió durante años cantidades muy pequeñas de una sustancia cancerígena, o cuando otro sufre de enfermedades infecciosas porque está con el sistema inmunológico destruido por carbamatos, se vuelve imposible probar que la culpa es del respectivo agrotóxico. Los altos ejecutivos de la industria química duermen tranquilos. En los casos en que se verifican residuos que sobrepasan las dosis supuestamente aceptables, ellos siempre le hechan la culpa al agricultor. Alegan "mal uso". O, entonces, simplemente se elevan los "índices aceptables". Esta política há sido muy comum en Europa y Estados Unidos.

Ademas de no tomar en cuenta los efectos crónicos de la ingestión continua de pequeñas dosis, la LD50 no toma en cuenta los efectos sinergísticos, es decir, los efectos de interacción de los venenos unos con otros. Las pruebas de determinación de LD50 se hacen para una sustancia a la vez. Pero el organismo humano, en el mundo en que vivimos, se vé confrontado diariamente con sustancias las mas diversas al mismo tiempo. Tenemos una infinidad de formas de contaminación: del aire,del agua, de los alimentos, de los objetos que tocamos, hasta de la ropa. Es sabido que, cuando mas de un veneno actua al mismo tiempo, el efecto es muchas veces superior que la simple suma de los efectos de cada uno isoladamente. Casi siempre los venenos se potencian mutuamente. Digamos que el veneno A tiene un efecto 5 y el veneno B tiene efecto 6. Ambos juntos podrán no tener un efecto 5+6=11, sino 5x6=30. Y si son muchos venenos? La ADI no considera este aspecto.

Tampoco considera los efectos genéticos, es decir, los efectos mutagénicos, cancerígenos y teratogénicos. Se sabe que estos efectos son desencadenados a nivel molecular. Una sola molécula de sustancia cancerígena, un solo foton de radiación ionizante, un solo virus, un solo foton de radiación ionizante, puede desencadenar el cancer o la mutación. Por lo tanto, la ADI para sustancias sospechosas de poder desencadenar efectos genéticos deberia ser zero. Pero la industria química presenta ADI hasta para la Dioxina, el superveneno, el veneno mas absurdo que el hombre há producido, y que estaba presente en el agente naranja. Periodistas me mostraron fotos de niños nacidos con deformaciones indescriptibles en el Vietnam. Siguen naciendo. Las deformaciones son mas horribles que las de la Talidomida. De hecho, la Talidomida debe tener una LD50 por arriba de 1000. Dentro de los conceptos de la agroquímica, seria menos peligroso que la sal de cocina.

Encuanto a los efectos ecológicos de los agrotóxicos, en la mayoria de los casos, solo se sabe después de los daños ya ocurridos. Los efectos acumulativos de los clorados, especialmente del DDT, solo se dejaron ver después de que los biólogos atentos constataron los desastres. Cuando Rachel Carson escribió su libro "Primavera Silenciosa", llamando la atención para los problemas ecológicos de los venenos aplicados en la agricultura, ella fue violentamente denigrada e insultada por la industria.

Esto nos lleva a otro aspecto importante de toda esta locura. La industria química, y no solo en el campo de los agrotóxicos, insiste en que tiene el derecho de introducir en el ambiente cualquier sustancia que descubra, mientras que no estuviera probado que hay peligro. Pero, esta prueba, ella misma no busca encontrarla. Al contrario, inicialmente combate a los que la buscan.

Deberia de ser exactamente al contrario. Mientras hubiera un resquicio de duda sobre posibles peligros, la sustancia no deberia ser introducida en el ambiente. En vez de continuar haciendo buenos negocios mientras la sociedad no sea capaz de probar los peligros, la industria deberia, antes de obtener un permiso para vender, ser obligada a probar que dicho peligro no existe.

En la práctica agrícola, en el campo, lo que hoy sucede es uno de los mayores escándalos de la Sociedad Industrial Moderna. Nunca tantos venenos, venenos tan fulminantes algunos, tan persistentes otros, o fulminantes y persistentes al mismo tiempo, fueron colocados en manos de tanta gente tan inexperta para lidiar con ellos.

La mayoria de los agricultores no tenia y sigue sin tener noción de los peligros que enfrenta con los agrotóxicos. Especialmente grave es la situación de los diaristas en los latifundios, cuya única alternativa, en general, no pasa de escoger entre morir de hambre o morir envenenado.

La industria acostumbra defenderse con el argumento del "uso adecuado" o "correcto" e insiste en que todos los problemas que se constatan se deben siempre al "mal uso". La culpa está siempre con la víctima. Cuando los problemas se agravan y se multiplican, ella, a veces, promueve cursillos o campañas de "uso correcto de los defensivos". Para esto busca siempre involucrar a la administración pública - Agricultura o Salud - para livrarse de la responsabilidad y de parte de los costos. Pero sigue manipulando al agricultor, también a las amas de casa, en el caso de los venenos contra cucarachas, con publicidad insidiosa y deformativa, que no alerta para los peligros y promueve el uso innecesario y hasta perjudicial. Jamás esclarece sobre las alternativas no tóxicas. Muy por el contrario, combate a los que promueven la agricultura orgánica.

Cuando la sociedad se defiende, preparando una legislación e insistiendo en la obligatoriedad de una receta firmada por un agrónomo que no sea empleado de la industria química, esta combate abiertamente las medidas.

No solamente los agricultores son mantenidos en la ignorancia y se vuelven asi las primeras víctimas. Los médicos que tratan las víctimas son mantenidos en la ignorancia en cuanto a los aspectos toxicológicos de los nuevos productos, datos que solo la industria conoce y que, como hemos visto, ella misma puede conocer solo parcialmente, una vez que los exámenes toxicológicos son conducidos con enfoque reduccionista, o sea, un veneno por vez. No toman en cuenta la complejidad y el alcance de la situación real. Por eso, son comunes los tratamientos inadecuados. El médico confunde los síntomas. Hasta ahora no conozco trabajo eficiente de agroquímica en el sentido de informar a los médicos en relación a los problemas toxicológicos de los venenos agrícolas.

El proceso de democratización y decentralización ahora desencadenado en este país, nos obliga a todos a concientizarnos sobre este inmenso escándalo, para que haya presión sobre los administradores de la cosa pública. Siempre que sea posible, se necesita también apelar a la Justicia.

PLANTAS BIOCIDAS

PLANTAS BIOCIDAS Y REPELENTES

Plantas Biocidas y Repelentes son vegetales (raíz, tallo, hojas, flores y semillas) que por sus características propias de astringentes, grado de pulgencia (picante, repugnante), amargos y productos químicos de su esencia controla todo el complejo de plagas y enfermedades de cultivos dependiendo de su variedad y dosis correspondiente.
Estas plantas no consumimos en la dieta alimentaria y en su mayoría la calificamos como malas hierbas, otras son medicinales y la mayoría son resistentes a toda plaga y enfermedades.

I. Ají.- Controla pulgones, ácaros, mosca blanca, mosca minadora, larvas, gorgojos, gusanos, cogollero, y otros; mejora la vida del suelo y hacen resistentes a las enfermedades de origen viral.
Formulas:
1. Ají cualquiera macerado con agua y con molle, pajarobobo. Aplicar 500 gr. del macerado por el compuesto para un cilindro de agua.
2. Ají amarillo secado y horneado y molido, zarandeado aplicar al algodón o a cualquier planta, cada 20 días; todos los bichos dañinos morirán por asfixia.

II. AJI.- El ají actúa por ingestión e inhibiendo el apetito de los insectos. Ejerce una acción insecticida, repelente y antiviral. Sus principios activos se presentan mayormente en la cáscara y en las semillas.

Fórmulas:
1. Macerar o machacar 500 gramos de ají seco, adicionar 1 litro de agua y dejar reposar 24 horas, filtrar y mezclar en 20 litros de agua, 1 cucharadita de jabón (no detergente).
2. Para inhibir algunos virus se masera 500 gramos de hojas y flores frescas en un litro de agua, luego filtrar y diluir en 20 litros de agua; adicionar 1 cucharadita de jabón (no detergente).
3. Mezclar 100 gramos de ají seco molido y una cucharadita de jabón (no detergente) en un litro de agua, luego se filtra y se diluye en 5 litros de agua.
Es necesario no usar soluciones muy concentradas por que puede quemar al cultivo. El ají libera una toxina que actúa como repelente, inhibidor de ingesta e incluso como inhibidor de virus. Entre plagas que controlan se encuentran áfidos, pulgones, hormigas, orugas, escarabajo de la papa, gorgojo del arroz, polilla de la col y plagas de almacén.

III. AJO.-Los insecticidas de ajos controlan y repelen pulgones, áfidos, chinches, moscas, zancudos, nemátodos y hasta hongos y bacterias. En cultivos diferentes a flores se puede utilizar detergentes biodegradables como adherentes.

Formulas:
1. A 100 gramos de ajos macerados disuelto en ½ litro de agua se adiciona 10 gramos de jabón (no detergente), 2 cucharaditas de aceite mineral. La mezcla se conserva tapada durante 24 horas, luego se filtra y se diluye en 20 litros de agua para aplicación inmediata.
2. Macerar 500 gramos de hoja de ajo y remojar en 10 litros de agua, colar y aplicar inmediatamente.
3. 500 gramos de ajos macerado se mezcla con un litro de agua se deja reposar 24 horas y se le agrega 9 litros de agua jabonoso.
4. Macerar o mezclar 500 gramos de ajos, 500 gramos de ají en 2 litros de agua. Dejar 24 horas en reposo, filtrar, diluir en 6 litros de agua.

IV. CEBOLLA.- Estas preparaciones se emplean para controlar áfidos, pulgones, ácaros y algunas enfermedades causadas por hongos y bacterias.
Formulas:
1. Macerar o machacar 500 gramos de bulbo de cebolla hasta obtener jugo, mezclar con 50 litros de agua y 50 gramos de jabón (no detergente). Aplicar esta mezcla 3 veces al día durante 3 días temprano o al atardecer.
2. Macerar o machacar 500 gramos de hojas de cebolla, colocarlas en remojo en 10 litros de agua, colar, adicionar 20 gramos de jabón (no detergente). Aplicar inmediatamente.

V. COLA DE CABALLO.- Es una planta de uso medicinal, empleadas también en forma orgánica como fungicida para controlar hongos en tomate, papa, ají y en solanáceas en general.
Formulas:
1. 500 gramos de hierba fresca de cola de caballo se hierve 10 litros de agua. Enfriar, colar y agregar una cucharadita de jabón (no detergente). Se emplea contra hongos fumigando cada 2 semanas.
2. Como funguicida para otros cultivos se maceran 500 gramos de hierba fresca en 5 litros de agua, dejando reposar durante 2 horas, colar y diluir en 50 litros más de agua jabonosa. Se aplica en días soleados en la mañana o al atardecer.

VI. CRISANTEMO.- Agregando ají, ajo, ajenjo, albahaca y macerado es biocida poderoso aplicable para controlar cualquier agente patógeno.

I. GUANÁBANA
Fórmulas:
1. Las semillas molidas se emplean como larbicidas, insecticidas y repelente de cucarachas y chinches. Mezclado este polvo con azúcar se colocan como cebo.
2. Secar y pulverizar 500 gramos de semilla, mezcladas con 10 litros de agua, dejar reposar 24 horas y fumigar los cultivos para controlar insectos, parásitos en animales y piojos en el hombre.

VII. HIERBA BUENA.- Es excelente insecticida para repeler palomillas en tomate. 500 gramos de hojas secas pulverizadas se pone en infusión en 10 litros de agua, dejar reposar durante 24 horas luego se filtran y se adicionan 90 litros de agua y una cucharada raspada de jabón (no detergente). Esta infusión controla gorgojos del arroz y de la harina; los áfidos, pulgones, piojos y ácaros.

VIII. MUÑA.- Macerar 48 horas agregar agua destilada resulta compuesto que mata larvas en 72 horas.
El aceite de la muña, arbusto andino, conserva lozana a las papas por el término de un año; es decir, no se deshidrata o sea detiene su envejecimiento. Beber el sumo de la muña o consumir por ingesta en la dieta alimentaria retardaría la vida de los humanos. El follaje de esta planta es usada, desde nuestros ancestros, para conservar las papas, ollucos, ocas, mashuas, los queso y otros productos en las zonas andinas.




II. MAGUEY (Azul o blanco), macerado controla al pulgón negro que ataca a la alfalfa.

III. MOLLE.- Tiene la misma propiedad que el ají, se usa el mismo procedimiento en ambas formas, la hojas debe ser tocada por las mañanas. Sus frutos son nematicidas. Se comenta que nuestros pasados, los Incas, sembraban las papas cubiertas con hojas de molle para evitar las plagas y enfermedades.

IV. MANZANILLA.- El macerado de la manzanilla es efectivo contra enfermedades de plantas especialmente cuando las plantas están jóvenes. Controla la pudrición del cuello en plántulas de invernadero.
Formulas:
V. 500 gramos de plantas frescas con flores se dejan en remojo durante 24 horas en 5 litros de agua, luego se filtra y se agrega una cucharadita de raspada de jabón. Esta mezcla controla pulgones, hongos, pudriciones de cuello de la raíz de las plántulas y vegetales jóvenes.

VI. ORÉGANO.- Hervido de 12 a 15 minutos es un insecticida orgánico.

VII. PEPA DE GUANABANO.- Molida y macerada mas agua hervida controla y elimina piojos en humano, caprinos y vacunos.

VIII. PEPA DE ZAPALLO Y MUÑA.- Controla en colesterol y parásitos en humanos. Es insecticida, conserva la hidratación en los frutos (la pepa de zapallo debe ser molida).

IX. PAPAYA.- Las hojas de papaya se utiliza para controlar hongos porque sus principios activos tienen efectos fungicidas (mata hongos), especialmente para control de roya.
Fórmulas:
1. Macerar o machacar 500 gramos de hojas frescas y adicionar 1 litro de agua, colar y mezclar con 5 litros de agua jabonoso.
2. Colocar 500 gramos de hojas de flores frescas en 1 litro de agua durante 20 minutos al fuego hasta que hierba, dejar enfriar y colar. Este extracto mezclado con 20 litros de agua y 40 gramos de jabón se fumigar a las hojas que presentan hongos.

X. ROTANONA.- Se halla en el barbasco, ajo, ortiga y las raíces de las leguminosas en las raíces de los pallares, y en las sarandajas. Controla los pulgones, ácaros, arrabiatado de las uvas y gusanos, en 24 a 48 horas.
Fórmulas
250 gramos de rotanona y raíces de leguminosas por cilindro de agua para una hectárea (efecto residual 7 a 8 horas)

XI. OTRAS PLANTAS BIOCIDAS: Chinamon, Eucalipto, Canela, Diente de León (amargón), Tara (pepa), Pepa de uva, cardosanto, Ortiga, Chamico, Pepa de Palpa, Hojas de Alcachofa, Canchalagua, y otros.



OTRAS INVESTIGACIONES:
Uso de leche de vaca no hervida en dosis de 1 litro de leche en 20 litros de agua controla las plagas del maíz, mata el hongo de la rancha en la papa, mata los huevos de la mosca minadora (2 aplicaciones por semana), mata los hongos que manchan las hojas de las gramíneas. Controla insectos minadores. La leche combinada con plantas biocidas (ajo, ají rocoto, muña) controlan insectos chupadores y pulgones.

BIOL
CONCEPTO: Son líquidos o caldos resultantes de la descomposición aeróbica o anaeróbica de materias orgánicas escogidas por ser restringente, tener grado de pulgencia y resistentes a las plagas y enfermedades. Actúan en la fisiología (funciones de la planta) e inciden directamente en la floración, en el follaje, en el enrraizamiento y en la actividad de la semilla.
PREPARACION: Se prepara en un cilindro u otro recipiente en forma aeróbica y anaeróbica, incorporando en el depósito desechos verdes, plantas biocidas y repelentes, malas hierbas; estiércol de cuyes, de conejos, cabras y otros; animales muertos, restos de pescado y plantas adhecibas y pegamentosas si la aplicación es foliar. Se agrega agua en la proporción de dos tercios del recipiente; éstos elementos se fermentan y siguen el proceso de metabolización de microorganismos por un período de 30 a 50 días al término del cual, se filtra y se obtiene el producto. Para acelerar el proceso se agrega leche o suero o levadura o melaza, etc.

PURIN.- Son productos fitoreguladores que por efecto de la descomposición aeróbica o macerado de plantas controlan y curan toda clase de plagas y enfermedades dentro de un programa de manejo integrado.

• Sábila – ají – eucalipto.
• Tabaco, caracol – sábila – ají
• Chamico – mata gusano – barbasco – tabaco – ajo – molle y sábila.

 La orina (de personas y animales) fermentada durante una semana en dosis de 1 litro de orina mezclado con 5 litros de agua fresca tienen las funciones de un poderoso biol, es decir: controla plagas y enfermedades, activa la fisiología y el desarrollo de la planta, con incidencia directa a la floración, al follaje, al enrraizamiento y a la actividad de la semilla. Aplicar al follaje y a la base de las plantas (1 litro de orina equivale a 20 gramos de nitrógeno).

CONTROL DE CARACOLES:
Fórmula
1. Ceniza de ajenjo o de otras plantas se aplican alrededor de las plantas que se quiere proteger.
2. Se ubica un plato de cerveza en zonas estrategias del predio, los caracoles lo ingieren y se embriagan quedándose dormido alrededor del plato; como no están envenenados se puede preparar ceviche y otros platos.

ABONO FOLIAR (el mismo proceso del biol)
Componentes:
1. Cascar de huevos, huesos, víscera de pescados, raíz de retama, raíz de saúco, desechos verdes, hojas descompuestas.
2. Desechos de hojarascas, ají, leche, huevos, sal.

ADHERENTES Y PEGAMENTOS: Sábila, penca de tuna, cactus, maguey, jabón negro, cítricos, etc.; se usa en la mezcla o macerado cuando la aplicación es foliar o con fuerte viento.